El proceso formal de rendición de cuentas concejales correspondiente al año 2024 se estructuró y finalizó en Milagro el 8 de julio de 2025, según consta en la documentación del boletín oficial del municipio. Este acto administrativo buscó transparentar las gestiones realizadas por los ediles locales durante el periodo anterior, estableciendo un registro claro de las fases ejecutadas.
Estructura técnica y planificación inicial
La primera fase del proceso se centró en la planificación y facilitación desde la Asamblea Local. En este etapa se redactaron documentos clave como el acta de conformación del comité mixto, el mapeo de actores identificados para la gestión municipal y los oficios correspondientes a la entrega de insumos necesarios para operar.
Asimismo, en esta fase inicial se definió un plan de trabajo alineado con las directrices del Plan 2040 Unificado y se estableció el presupuesto asignado específicamente para llevar a cabo estas evaluaciones administrativas. Esta estructuración previa fue fundamental para garantizar la coherencia metodológica del informe final.
Evaluación institucional e informes
La segunda fase estuvo dedicada exclusivamente a la evaluación de la gestión administrativa y la elaboración del respectivo informe institucional. Los registros indican que se firmó el acta correspondiente a esta etapa, cerrando así el análisis técnico interno antes de abrirlo al escrutinio público.
Dicha fase culminó con la entrega formal del informe preliminar y su posterior versión final. Estos documentos sintetizaron los datos recogidos durante el año 2024, sirviendo como base técnica para las siguientes etapas de participación ciudadana que debían validarse posteriormente ante la comunidad milagreña.
Deliberación pública e incorporación ciudadana
La tercera fase se orientó hacia la deliberación pública y la evaluación ciudadana del informe institucional previamente elaborado. Para ello, el municipio emitió las convocatorias oficiales para dos sesiones distintas de deliberación (Convocatoria Deliberación I y II), permitiendo que diversos sectores sociales pudieran revisar los resultados.
Estas instancias generaron evaluaciones ciudadanas documentadas en registros separados. La cuarta fase cerró el ciclo administrativo con la incorporación efectiva de la opinión ciudadana, estableciendo mecanismos de retroalimentación y seguimiento continuo para las gestiones futuras del concejo municipal.