La reciente noticia sobre la FIFA y su presidente Gianni Infantino ha generado un debate relevante más allá de las canchas: la tensión entre la gestión deportiva pública y los intereses comerciales privados. Según reportes internacionales, Infantino fue presionado para recular en su intención de crear una filial exclusiva dedicada a la comercialización del Mundial, reafirmando que el fútbol no debe ser privatizado.
Para Guayaquil y la provincia del Guayas, este escenario es un recordatorio institucional clave. Nuestra tradición deportiva y económica se basa en la eficiencia del mercado y la participación activa del sector privado, pero siempre dentro de marcos regulatorios claros. La idea de que grandes eventos globales sean manejados por entidades puramente comerciales sin supervisión puede limitar el beneficio local.
Desde una perspectiva pro-mercado y local, el éxito de cualquier megaevento en nuestra ciudad depende de la colaboración entre autoridades eficientes y empresarios locales. Si bien la FIFA mantiene el control centralizado, Guayas debe seguir aprovechando estas oportunidades para impulsar su infraestructura y comercio, asegurando que los beneficios lleguen directamente a la provincia.