El gobierno nacional ha retomado la compra de energía eléctrica a Colombia, una medida estratégica que llega tras más de seis meses sin este tipo de transacciones. Esta decisión responde a la necesidad de cuidar el nivel de agua en la represa Mazarke, un activo hidroeléctrico crítico para la estabilidad del sistema eléctrico interconectado nacional.
Para la provincia de Guayas y sus cantones, esta medida representa un respaldo importante para la seguridad energética. Al reducir la dependencia exclusiva de la generación hidroeléctrica local, se busca mitigar los riesgos asociados a la variabilidad climática y asegurar un flujo constante de electricidad para las industrias y hogares guayaquileños.
No obstante, el informe indica que este aporte externo no cubre la totalidad del déficit energético del país. La estrategia actual prioriza la preservación del recurso hídrico nacional, aunque deja en evidencia la necesidad de diversificar las fuentes de suministro para garantizar un mercado eficiente y confiable a largo plazo.